
Hoy ha sido una jornada muy distinta a la de ayer, marcada por el frío, la nieve y también por momentos especialmente bonitos.

Por la mañana hemos salido hacia las afueras de Cracovia para visitar el Santuario de san Juan Pablo II. Allí hemos podido ver, entre otros objetos personales, la sotana con las manchas de sangre que llevaba el Papa el día del atentado que sufrió en la plaza de San Pedro, el 13 de mayo de 1981. Ha sido una visita que impresiona y ayuda a comprender mejor la dimensión humana y espiritual de su figura. Todo estaba cubierto de nieve y el frío se hacía notar desde primera hora.

Muy cerca de allí hemos visitado también el Santuario de la Divina Misericordia, fundado por santa Faustina Kowalska (1905–1938). Ha sido un momento más tranquilo, que nos ha permitido parar un poco y recoger todo lo vivido en estos días tan intensos.

Después hemos vuelto al centro de la ciudad para seguir conociendo Cracovia. Hemos visitado la Basílica gótica de Santa María, construida a finales del siglo XIII, uno de los templos más importantes de Polonia. Dentro nos ha impresionado especialmente el retablo de la Dormición de la Virgen, una obra maestra del gótico tardío tallada en madera de roble, de grandes dimensiones y llena de detalles.

Al salir de la basílica, hemos dado un paseo por la ciudad y ha empezado a nevar. Ya de noche, una violinista callejera se ha animado con el grupo y hemos terminado cantando todos juntos en plena calle, bajo la nieve, en la Cracovia iluminada. Ha sido un momento inesperado, divertido y muy especial, que se nos quedará grabado.

Todavía hemos tenido tiempo para comprar algunos regalos para la familia y los amigos, y para entrar en calor con un chocolate caliente, comentando lo vivido durante el día y recordando el concierto improvisado.
Mucho frío. Pero un día vivido a fondo, con momentos que estamos seguros recordaremos cuando nos volvamos a juntar en unos años ya como antiguos alumnos.
