En Gaztelueta entendemos la convivencia como una dimensión esencial de la educación. No es un marco externo que regula el día a día del colegio ni un conjunto de normas que se aplican desde fuera, sino una forma de vivir, de relacionarse y de crecer. La convivencia forma parte del proyecto educativo y está presente en cada aula, en cada descanso, en cada actividad y en cada encuentro entre alumnos, profesores y familias. Educar en la convivencia es educar en el respeto, en la responsabilidad personal, en el cuidado del otro y en la construcción de relaciones sanas que ayuden a cada alumno a desarrollarse plenamente.

Numerosos estudios educativos coinciden en que un buen clima escolar es uno de los factores que más influyen en el bienestar emocional del alumnado y en su rendimiento académico. Organismos internacionales como la UNESCO subrayan la importancia de educar en valores, respeto y ciudadanía para construir entornos escolares seguros y saludables, donde cada alumno pueda desarrollarse de forma integral.

La experiencia educativa en Gaztelueta se apoya en la convicción de que el entorno influye decisivamente en la formación de la persona. Un ambiente sereno, respetuoso y cercano favorece el aprendizaje, fortalece la seguridad personal y permite que cada alumno se sienta reconocido y valorado.

En Gaztelueta, el respeto a la dignidad de cada persona, valorar la diversidad y a rechazar cualquier forma de desprecio, burla o exclusión fundamenta la convivencia

Por eso, la convivencia no se entiende como un objetivo puntual, sino como un proceso continuo que se cuida y se acompaña a lo largo de todas las etapas educativas.

Un estilo educativo que pone a la persona en el centro

Gaztelueta cuenta con una Guía de Estilo que recoge y transmite un modo propio de estar en el colegio y de relacionarse con los demás. Es una herramienta educativa integrada en la vida diaria que orienta a alumnos, familias y profesores en un estilo de convivencia basado en el respeto, la educación, la cercanía y la responsabilidad.

el deporte es una herramienta fundamental en la covivencia en Gaztelueta

No se trata de formalidades ni de gestos superficiales, sino de una propuesta formativa que busca que cada alumno aprenda a vivir con los demás desde la libertad y el compromiso personal.

La convivencia se construye, ante todo, en el trato personal. En la forma de hablar, de escuchar, de mirar al otro, de dirigirse a un compañero o a un profesor. Cada palabra, cada gesto y cada actitud transmiten una manera de entender la relación con los demás. Por eso, en Gaztelueta se cuida especialmente el lenguaje, el tono, la actitud y el modo de comunicarse.

La educación en habilidades sociales y emocionales está reconocida hoy como una parte esencial del desarrollo integral del alumnado. Instituciones como la Organización Mundial de la Salud destacan la importancia de crear entornos escolares que favorezcan el bienestar emocional y la salud mental de niños y jóvenes.

Aprender a convivir implica aprender a expresarse con respeto, a escuchar con atención, a saber esperar el turno de palabra, a pedir perdón cuando es necesario y a agradecer con sinceridad. Son aprendizajes sencillos en apariencia, pero de enorme valor educativo, porque ayudan a formar personas capaces de relacionarse con madurez, equilibrio y empatía.

La convivencia también se apoya en la confianza. La relación entre profesor y alumno es uno de los pilares del proyecto educativo de Gaztelueta. Una relación basada en el respeto mutuo, la cercanía y la exigencia positiva crea un entorno en el que el alumno se siente acompañado y orientado en su crecimiento personal.

El profesor no es solo quien transmite conocimientos, sino una referencia educativa que ayuda a cada alumno a descubrir sus capacidades, a superar dificultades y a desarrollar una personalidad sólida. En este contexto, la convivencia se convierte en un espacio de aprendizaje continuo en el que cada alumno encuentra apoyo para crecer con seguridad.

Educar en convivencia para prevenir el acoso escolar

La convivencia es una de las claves en la prevención del bullying y del acoso escolar. Un entorno educativo que educa en el respeto, en la empatía y en la responsabilidad personal crea las condiciones necesarias para que cada alumno se sienta protegido y acompañado.

El acoso escolar es una preocupación creciente en los sistemas educativos de todo el mundo. Iniciativas como la campaña “La educación contra el acoso” del Ministerio de Educación y Formación Profesional insisten en la importancia de trabajar la prevención desde la educación en valores, la convivencia y el compromiso de toda la comunidad educativa.

En Gaztelueta este trabajo se realiza de manera sistemática en los grupos de curso, en las tutorías y en la preceptuación, acompañando a cada alumno en su proceso de maduración personal y social.

Se fomenta un clima de confianza que facilita el diálogo, la expresión de las dificultades y la búsqueda conjunta de soluciones. Educar para convivir significa enseñar a reconocer la dignidad de cada persona, a valorar la diversidad y a rechazar cualquier forma de desprecio, burla o exclusión. Significa ayudar a los alumnos a desarrollar una mirada sensible ante el sufrimiento de los demás y a comprometerse activamente con el cuidado del entorno humano en el que viven.

En este sentido, la convivencia no se limita a evitar situaciones de conflicto, sino que busca formar personas capaces de construir relaciones auténticas, basadas en la verdad, la lealtad y la generosidad. Cuando los alumnos aprenden a convivir, aprenden también a detectar situaciones injustas, a pedir ayuda cuando la necesitan y a actuar con responsabilidad ante los problemas propios y ajenos.

Una comunidad educativa basada en la cercanía y la confianza

Diversos estudios pedagógicos demuestran que la implicación de las familias en la vida escolar mejora notablemente el clima de convivencia y el desarrollo personal del alumnado. La OCDE destaca la importancia de la colaboración entre escuela y familia como uno de los factores clave del éxito educativo

En Gaztelueta, esta colaboración es una de las grandes fortalezas del proyecto educativo. El colegio nace y crece como una comunidad de familias, profesores y alumnos que comparten una misma visión de la educación y trabajan de forma coordinada en la formación integral de cada estudiante. Esta cooperación activa, basada en la confianza mutua y en el acompañamiento personal, crea un entorno de convivencia especialmente sólido, en el que cada alumno se siente conocido, valorado y respaldado en su proceso de crecimiento.

la implicación de las familias en el día a día del colegio es clave en la convivencia

La vida escolar ofrece innumerables oportunidades para educar en la convivencia. En el aula, en los tiempos de descanso, en las actividades deportivas, en las salidas culturales o en los momentos informales del día, los alumnos aprenden a compartir, a cooperar, a resolver conflictos y a asumir responsabilidades.

Cada una de estas situaciones es una ocasión para formar el carácter, para aprender a ponerse en el lugar del otro y para comprender que la propia conducta tiene un impacto real en el bienestar de quienes nos rodean.

El coro de Gaztelueta permite trabajar la convivencia y el trabajo en equipo a través del arte

La alegría y el optimismo forman parte esencial del estilo de convivencia de Gaztelueta. Un ambiente alegre, sereno y acogedor favorece el crecimiento personal y fortalece los vínculos entre las personas. La sonrisa, la amabilidad y la actitud positiva no son solo rasgos de carácter, sino expresiones concretas de una forma de vivir el colegio como una comunidad educativa unida por un proyecto común.

Gaztelueta es un colegio de familias, y esta identidad se refleja en un clima de cercanía, confianza y sentido de pertenencia que impregna toda la vida escolar. La convivencia se aprende también a través del ejemplo. Los alumnos observan, imitan y hacen suyo el estilo que ven en sus profesores, en sus compañeros y en las familias. Por eso, la educación en la convivencia es una tarea compartida, que implica a toda la comunidad educativa.

Convivir para crecer: una educación para la vida

Desde su identidad cristiana, Gaztelueta propone una formación integral que pone en el centro a la persona y promueve una educación en la libertad y la responsabilidad. La convivencia se vive como una expresión concreta del amor al prójimo, del respeto a la dignidad de cada persona y del compromiso con el bien común.

La convivencia no es una asignatura más, ni un contenido que se imparte en momentos puntuales. Es una experiencia que atraviesa toda la vida escolar y que forma parte del proceso de crecimiento personal de cada alumno.

Las amistades que se forjan en Gaztelueta permanecen en el tiempo gracias a un clima de convivencia basado en el valor de cada una de las personas

Educar en convivencia es educar en humanidad. Es enseñar a mirar al otro con respeto, a dialogar con serenidad, a resolver los conflictos con madurez y a construir relaciones basadas en la confianza y la responsabilidad. Es formar personas con criterio, con valores sólidos y con una profunda conciencia del valor de cada ser humano.

En Gaztelueta educamos para que nuestros alumnos aprendan a convivir hoy y a construir mañana una sociedad más humana, más justa y más solidaria. Porque en Gaztelueta educar es formar personas capaces de vivir con los demás, para los demás y junto a los demás. Es enseñar a convivir.

La confianza en el proyecto educativo: un factor determinante en la elección de un colegio

Para servir, servir. El espíritu de servicio en Gaztelueta